Nunca llegué a arrepentirme de dar un abrazo,
de dar aliento y proporcionar mucho amor.
Nunca me arrepentí de haber dicho que sí,
o de muchas veces tener la firmeza de decir no.
Nunca me reclamé haber llegado en el justo momento,
para una charla, para un alívio, para un café.
Por más de que el saldo sea casi siempre negativo,
nunca me arrepentí de quedarme en banca rota,
de reciprocidad, de sentimiento y de confianza.
Nunca me arrepentiré de ser como soy,
y sólo yo puedo llamarme de idiota cuando en realidad lo esté siendo!
Siempre habrán en mi,
abrazos, consejos, sonrisas, apoyo, aliento y amistad.
Por más de que finjan las voces, las sonrisas hacia mi,
por más de que finjan los "pseudo-sentimientos",
no importa, acuchillenme por la espalda,
abofeteen mis mejillas, ambas!
"Yo escojo, yo me entrego" siempre,
con una única mudanza, ya no espero nada!
Sólo se lo que yo puedo dar, del otro nada!

