"... Titania, para que practiques la sutileza..."
Déjame ser salvaje, hombre honorable,
tu soledad impura marcó el camino,
me pediste sutileza y no eres sutil,
me pediste discreción y no eres para nada discreto.
Tú qué sabes de mi?
más de tres décadas separan tu nacimiento del mío;
más cantidades de tus pasos sobresalen a los míos;
pero mi juventud no significa
que mis ojos no superen tus cuentas en lágrimas,
Capaz e llorado y sufrido más que tú,
capaz sí, capaz.
Sé que tengo mucho por vivir,
pero, déjame sentir.
Oh Don Vallejero discípulo de lo oscuro,
déjame demostrar mis impulsos,
este disfraz de niña ingenua, puede con la escritura
dar a conocer a una fiera que come carne cruda.
No intentes moldearme a tu antojo
déjame ser silvestre flor de abrojos,
tu mirada de perro traicionero,
tu salvaje erotismo, tus oscuros sentimientos,
tus pupilas infundadas en dolor,
tu olor a sufrimiento,
tu poeta muerto, tu poeta de muerte, eso me inspira!
No te elijo signo ni símbolo
de mi proclamación,
sólo me reflejo en tu verbo,
verbo de tus manos que entrelazan palabras,
formándo tu propia saga.
Conocer tu soledad impura me llevó,
a conocer al sátiro y salvaje escritor,
al que lo oscuro hace interesante,
cuya mirada enciende curiosidades.
Tu impura soledad o soledad impura,
me habla del dolor callado,
de la pasión desenfrenada,
del escribir tal y como se dan las palabras,
qué carajo importa el lector?
importa un carajo, escribo lo que siento y lo que quiero!
no trato de ser sutil ni discreto.
Esa soledad impura,
me acerca cada vez más al significado de tu mirada,
a lo que quizás grita tu alma.
Me habla de la pérdida de seres queridos,
de los deseos censurados,
del amor y la pasión, de lo que como poeta soy;
profunda aquella soledad impura,
llena de lujurias,
llena de porquerías,
llena, de soledad impura.