quarta-feira, 20 de agosto de 2014

Exilio.


Abro los ojos,
todo comienza a vivir, a llorar y a reir.
Las aves cantan por la mañana y parece lindo,
las cosas andan por los andenes de un tren, 
que corre en círculos sin fin ni princípio.
El hilo del infinito se enredó en la abusurda monotonía, 
de hacer siempre lo mismo.
Lo veo en tus ojos, lo veo en los míos. 
Las conversaciones con otros ya no tienen sentido, 
así como un abrazo, así como el cariño.
Porque nosotros vivimos más allá de lo humanamente permitido.
Eso cuesta caro,
como para un exiliado pagar un exilio.
Esta separación de mundos es un paraíso, no hay dudas,
ante vivir en una sociedad moderna que miente,
traiciona, se consume a ella misma en una falsedad de sentimientos.
Este exilio es nuestro idilio, 
aquí las cosas tienen sentido, 
aquí las sonrisas y abrazos no tienen precio pero sí valor,
la sinceridad es como un espejo,
y la verdad tolo lo soluciona. 
Aquí todo es verdadero y recíproco,
abnegado,
así lo veo yo, así lo ves tu,
así al menos intentamos verlo.

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